sábado, 14 de febrero de 2026

Diferencia entre victimización secundaria y revictimización

 

Diferencia entre victimización secundaria y revictimización

Ilustración 1: No revictimizar a la víctima. ¿Qué es la doble victimización en los procesos judiciales? (Cenit psicólogos, 2018).


A veces creemos que el daño de una víctima se aplica solo por lo que hizo el agresor. Pero hay una realidad más incomoda, muchas personas sobreviven al hecho delictivo; y luego deben sobrevivir al camino institucional que se supone que las protege.

Denunciar, pedir ayuda, declarar, repetir la historia, esperar, escuchar dudas veladas, sentir el juicio moral, toparse con trámites fríos o miradas de sospecha (todo esto puede convertirse en otra forma de daño). Y cuando ese daño proviene de quienes deberían garantizar derechos, el golpe es doble, porque no solo duele, también rompe la confianza.

En victimología, este tema exige precisión. No es lo mismo hablar de victimización secundaria que de revictimización, aunque en la práctica se mezclen y hasta se confundan en medios, instituciones y conversaciones cotidianas; si las confundimos, diagnosticamos mal; y si diagnosticamos mal, intervenimos peor.

Hoy quiero dejar clara esa diferencia, pero no desde una definición vacía, sino desde lo que realmente importa (cómo se produce el daño, quién lo causa, en qué momento ocurre y qué medidas lo previenen). 


Dos conceptos que se parece; pero no son iguales

1.             Victimización secundaria:

La victimización secundaria se refiere a los daños que sufre la víctima cuando interactúa con el sistema penal o con instituciones de atención. No nace del delito en sí, sino del después: del trato, los procedimientos, los tiempos, los prejuicios, la burocracia y la forma en que la víctima es escuchada o desacreditada.

Una manera muy clara de entenderlo es esta; la victimización secundaria ocurre cuando el proceso, en vez de aliviar, se convierte en una experiencia frustrante y desgastante, por el choque entre lo que la víctima espera (protección, respeto, reparación) y lo que recibe (dudas, trabas, exposición, lentitud).

Así lo formula el enfoque jurídico que desarrolla Tordable, al indicar que el “El concepto de victimización secundaria engloba aquellos daños ocasionados en la víctima del delito cuando la misma interacciona con el sistema penal”. (2022, p. 4).

2.             Revictimización:

La revictimización es un concepto más amplio y peligroso; describe la repetición del daño, el hecho de que la persona vuelva a experimentar victimización, sea porque:

·       Se le expone innecesariamente al recuerdo traumático.

·       Se le obliga a relatar una y otra vez.

·       Se le culpa o se le humilla.

·       Se le deja sin protección y vuelve a sufrir hechos o amenazas.

·       O se reabre el daño por prácticas institucionales, sociales o mediáticas.

Puede ocurrir dentro del sistema de justicia, pero también fuera (familia, comunidad, redes sociales, medios de comunicación). Por eso, revictimizar no es solo hacer sentir mal; es reactivar el trauma, aumentar la vulnerabilidad y reforzar el daño.

Diferencia central

A-            Victimización secundaria: daño causado por el contacto con instituciones (policía, fiscalía, juzgado, medicina legal, servicios sociales, etc.).

B-            Revictimización: daño que se repite o se multiplica (y puede incluir victimización secundaria, pero no limita a ella).

La victimización secundaria es una categoría de origen (¿de dónde viene el daño?).

La revictimización es una dinámica de repetición (¿el daño se reabre o se aumenta?).

Por eso, hablar solo de revictimización puede ocultar responsabilidades; porque suena a algo que pasa, como si fuera inevitable. En cambio, hablar de victimización secundaria obliga a mirar el foco: qué institución, qué práctica y qué operador está generando el daño.


¿Cómo se ve en la vida real?

Ejemplos típicos de victimización secundaria:

·               Una víctima llega a denunciar y se le interroga con tono incrédulo, como si estuviera probando algo.

·               Se le pide que repita el relato en múltiples oficinas sin coordinación.

·               Se le expone al agresor en pasillos o salas de espera.

·               Se filtra información del caso.

·               Se le tarta con frialdad o se le regaña por no haber hecho “x” cosa.

Este tipo de prácticas encajan con lo que Díaz describe como actuaciones revictimizantes “(…) respuestas poco empáticas de los funcionarios, demora y burocracia en los procesos legales” (2025, p. 7). Además de estereotipos que afectan la credibilidad percibida de la víctima.

Ejemplos típicos de revictimización:

·     La víctima declara y, meses después, le piden volver a contar todo porque el expediente no quedó claro.

·       En redes sociales se divulga su nombre, fotos o detalles del caso.

·       Su familia o comunidad la culpa ¿para qué andaba allí?, o, “eso le paso por…”.

·       El agresor vuelve a amenazarla y el sistema no activa medidas oportunas.

La revictimización puede incluir al sistema, pero también puede venir de la sociedad. Es el daño que no se cierra; es el trauma que se reabre.

En el análisis de la revictimización no basta con entender los conceptos en abstracto; también es clave visualizar cómo estos fenómenos impactan de forma concreta en la vida de las personas que atraviesan procesos de atención, denuncia y búsqueda de justicia. El siguiente recurso audiovisual aborda precisamente esa dimensión vivencial (la experiencia subjetiva de quienes han sido víctimas) y lo hace desde un enfoque narrativo que permite percibir no solo la secuencia de hechos, sino también las emociones, los vacíos institucionales y los puntos de quiebre donde el sistema puede dañar más allá del daño inicial.

El video no solo ilustra en términos accesibles qué significa ser víctima en el sentido psicológico y social; también abre una ventana para reflexionar sobre la distinción entre victimización secundaria y revictimización, conceptos que son centrales en esta entrada y que, muchas veces, se confunden fuera del ámbito académico.

Al integrar esta pieza audiovisual, no solo se refuerza el contenido técnico que venimos discutiendo, sino que también invitamos a nuestros lectores a conectar la teoría con la experiencia humana, ampliando la comprensión de lo que implica ser vulnerado más de una vez por el sistema o por las dinámicas sociales que rodean el proceso de atención de la víctima.

Video 1: Victimización secundaria: errores frecuentes y buenas prácticas profesionales (LISA Institute, 2026).


La victimización institucional

Hay una frase que, aunque dura, explica muy bien por qué este tema es tan serio. Barbirotto retoma la idea de que el daño no se agota en el delito, porque las instituciones pueden multiplicarlo:

En muchas oportunidades el daño que experimenta la víctima no se agota en la lesión o peligro del bien jurídico. En ocasiones, las instituciones que tienen a su cargo la prevención y la represión de las conductas delictivas, multiplican y agravan el mal que produce el delito mismo. (s. f., p. 6)

Pasos rápidos para diferenciarlos

1-             Pregunta 1: ¿Quién causa el daño?

Si la respuesta es una institución, operador o procedimiento: piensa en victimización secundaria.

Si la respuesta es varias fuentes, se repite, se reabre: piensa en revictimización.

2-             Pregunta 2: ¿El daño se está repitiendo o aumentando?

Si sí: hay revictimización (aunque el origen sea secundario, social o mixto).

Si no necesariamente, pero el trato institucional fue dañino: hay victimización secundaria.

Análisis crítico

A esta autora le parece clave decirlo así: cuando una institución usa el término revictimización como etiqueta general, puede estar evitando mirar su propia conducta. Porque revictimizar suena abstracto. Pero la victimización secundaria se concreta en decisiones humanas, por ejemplo, cómo se entrevista, cómo se espera, cómo se protege, cómo se informa, cómo se cree o se duda, cómo se habla.

Y eso conecta con una exigencia mínima de justicia; no basta con tramitar el caso; hay que evitar que el proceso sea un castigo adicional.

La prevención de la revictimización no se limita al trato en juzgados o fiscalías; también implica garantizar que los espacios públicos (especialmente aquellos destinados a la formación de niñas, niños y adolescentes) sean entornos seguros. En Costa Rica, el Consejo Universitario de la Universidad Nacional emitió recientemente un pronunciamiento sobre la necesidad urgente de fortalecer la seguridad y la paz en instituciones de educación pública, reconociendo que la violencia en estos espacios no solo se compromete el bienestar inmediato, sino que puede generar daños emocionales y sociales de largo alcance.

Desde una perspectiva victimológica, este llamado institucional adquiere un significado profundo, cuando el Estado no garantiza condiciones mínimas de seguridad, aumenta la exposición al riesgo y se abren escenarios donde el daño puede repetirse o agravarse. En ese sentido, la protección estructural no es solo política pública; es una estrategia directa para evitar procesos de revictimización en contextos educativos. noticia


Propuestas para prevenir ambas

·               Entrevista única y coordinada (cuando sea posible)
Reducir repeticiones innecesarias del relato; cada repetición sin sentido forense es una puerta a la revictimización.
·               Enfoque trauma-informado
No es ser amable, es comprender memoria traumática, tiempos emocionales, disociación, vergüenza y miedo. Cambia el modo de preguntar y de interpretar silencios.
·               Protocolos de trato y lenguaje
Evitar preguntas culpabilizantes, morales o insinuaciones. La neutralidad no es frialdad; es respeto técnico.
·               Protección real y rápida
Si hay riesgo, la protección no puede depender de trámites lentos; la espera también victimiza.
·               Cuidar la privacidad
Filtraciones, exposición mediática o institucional; todo eso revictimiza. Punto.
·               Acompañamiento psicológico durante el proceso
No como extra, sino como parte del acceso a la justicia.
 
Una justicia que obliga a la víctima a pagar emocionalmente por denunciar no es justicia completa. Yun sistema que normaliza prácticas revictimizantes termina produciendo un efecto perverso, ejemplo, menos denuncias, más impunidad, más aislamiento, más desconfianza social.
Diferenciar victimización secundaria de revictimización no es capricho académico. Es una herramienta para exigir mejores prácticas, para nombrar responsabilidades y para construir una atención digna; porque si el delito rompe, el sistema no debería terminar de quebrar.



Referencia

Cenit psicólogos. (2018). No revictimizar a la víctima. ¿Qué es la doble victimización en los procesos judiciales?. [Ilustración, 1]. Recuperado de https://cenitpsicologos.com/no-revictimizar-a-la-victima-que-es-la-doble-victimizacion-en-los-procesos-judiciales/

Díaz Ortiz, D. V. (2025). Consecuencias Psicológicas más reportadas sobre la victimización secundaria en personas que atravesaron procesos judiciales en América y Europa. Recuperado de  https://repositorio.uisek.edu.ec/handle/123456789/5751

LISA Institute. (2026). Victimización secundaria: errores frecuentes y buenas prácticas profesionales. [Video, YouTube]. Recuperado de https://youtu.be/WNZ4d3JvzTU?si=Ahfsq-qdBaoJ8w2C

Mansilla Mellado, S. (2018). ¿Qué es la victimización secundaria?. Recuperado de https://uvadoc.uva.es/handle/10324/59669

Ortiz Cubero, L. (2025). Por la seguridad y la paz en las instituciones de educación pública costarricense. UNA. [Noticia]. Recuperado de https://www.unacomunica.una.ac.cr/index.php/diciembre-2025/6527-por-la-seguridad-y-la-paz-en-las-instituciones-de-educacion-publica-costarricense


viernes, 13 de febrero de 2026

Factores externos e internos que propician la vulnerabilidad de la víctima

 

Factores externos e internos que propician la vulnerabilidad de la víctima


Ilustración 1: ¿Qué es la victimología? (Psicología en Guatemala, 2018).


Existen interrogantes muy presentes en las conversaciones cotidianas, en titulares e incluso en algunos pasillos institucionales: ¿Por qué a esa persona?, ¿Por qué no se dio cuenta?, ¿Por qué no salió antes?

La victimología, cuando se toma en serio, responde con algo incómodo pero necesario: la vulnerabilidad de una víctima no es un defecto personal, es un proceso. Y ese proceso se construye donde se cruzan la historia individual, el entorno social, la cultura, la desigualdad, y también, sí, la oportunidad y el cálculo del victimario.

En esta cuarta entrada, se defenderá una clara postura: la vulnerabilidad victimológica surge de la interacción entre factores internos y externos, y comprender esa interacción no sirve para repartir culpas, sino para prevenir daños, reducir riesgos, y evitar la revictimización (incluida la institucional).


Vulnerabilidad no es culpabilidad

Antes de clasificar factores, hay una línea ética que no se negocia, la cual es explicar que la vulnerabilidad no equivale a responsabilizar a la víctima. En victimología, hablar de factores significa identificar condiciones que aumentan la exposición o disminuyen la capacidad de protegerse en un contexto real, no en un mundo ideal.

Como señala Núñez de Arco (2010) “Haciendo un especial énfasis en los factores de riesgo (víctima “predispuesta”, “potencial” o “latente”) y en los de vulnerabilidad tanto psicológicos como situacionales (víctima “vulnerable”) que intervienen como trascendentales elementos moduladores de la victimogénesis” (p. 51).

Si alguna persona vive en un barrio son iluminación, con rutas inseguras, presencia criminal y pocas redes de apoyo, esa persona no elige ser vulnerable. Si alguien tiene una autoestima debilitada por violencia previa, negligencia o humillación constante, no provoca el delito: carga una herida que puede ser explotada.


Factores internos: lo que ocurre dentro del individuo

Los factores internos no son culpas, son condiciones psicológicas, emocionales, cognitivas, biológicas y relacionales que influyen en cómo una persona detecta riesgos, decide, confía, se protege o pide ayuda.

·               Autoestima, identidad y autopercepción: cuando la persona se mira con desventaja

Una de las rutas más silenciosas hacia la vulnerabilidad es la autopercepción deteriorada. Cunado una persona crece sintiendo que no vale, que no puede, que no tiene fortalezas, su capacidad de poner límites y reconocer señales de alerta se debilita.

En esta línea, Salinas (2024) advierte que:

(…) el análisis reflexivo de los datos cualitativos muestra cómo cada una de las debilidades identificadas por los adolescentes en sus grupos representa para ellos factores de riesgo (…) generando vulnerabilidad de su integridad frente a situaciones de riesgo en el entorno. (p. 147)

En adolescentes, esto es especialmente delicado, ya que la identidad está en construcción y el deseo de pertenecer puede volverse un punto vulnerable. Cuando la necesidad de aprobación es alta y las redes protectoras son débiles, aumenta la probabilidad de aceptar situaciones riesgosas para encajar, para no perder a alguien o para demostrar.

La victimología aquí no se queda en diagnóstico, propone fortalecimiento de habilidades psicosociales, educación emocional, autocuidado, y construcción de redes.

·               Desarrollo y toma de decisiones: impulsividad, recompensa inmediata y riesgos

En ciertas etapas vitales (tomando la adolescencia como ejemplo fuerte), existen condiciones neuropsicológicas que pueden aumentar conductas de riesgo, por ejemplo, búsqueda de sensaciones, dificultad para proyectar consecuencias, presión de pares. Esto no convierte a nadie en irresponsable, esto muestra que la prevención debe de adaptarse a la etapa de la vida, no esperar un adulto ideal en cuerpos que aún están madurando.

·               Historial de victimización previa y trauma

Una persona que ha sido víctima antes puede quedar con marcas, tipo: hipervigilancia, miedo, congelamiento, culpa, normalización del maltrato. Esto no solo daña el bienestar; asimismo puede modificar la manera en que identifica lo peligroso, o la rapidez con que puede reaccionar.

Y existe un punto especialmente crítico, la repetición. Cuando el entorno no protege y la institución no repara, se abre la puerta a ciclos donde la persona se vuelve más expuesta, más aislada o controlable por un agresor.


Factores externos: lo que ocurre en el entorno

Los factores externos son los más ignorados por discursos simplistas, porque exigen hablar de sociedad, Estado, economía, cultura y poder; y por supuesto, eso genera incomodidad para algunos.

·               Desigualdad, pobreza y exclusión

La precariedad no es solo falta de dinero, es falta de alternativas. La persona que no tiene trasporte seguro, vivienda estable, empleo digno, escuela protectora o atención institucional accesible, vive con menos márgenes de maniobra. En términos victimológicos, eso significa algo concreto, menos capacidad de evitar escenarios riesgosos y menos posibilidades de salir cuando el riesgo ya comenzó.

De acuerdo con Rivera (2025) “(…) la exposición a la violencia, la pobreza, la negligencia parental, la exclusión social, la desigualdad estructural y la falta de acceso a recursos básicos actúan como elementos de vulnerabilización” (p. 138).

·               Violencia normalizada y entorno social

Cuando la violencia se convierte en parte del paisaje, por ejemplo, gritos, amenazas, control, armas, abuso; las alertas se apagan. Lo que debería encender una alarma se convierte en rutina; este suceso es gravísimo, porque el victimario no solo busca oportunidad, busca normalización, Un ambiente que tolera la violencia reduce la probabilidad de denuncia, aumenta el silencio, y convierte la impunidad en estímulo.

·               Redes de apoyo, familia y comunidad

No hay prevención real sin redes; la familia, escuela, amistades, instituciones comunitarias pueden ser protección, o, pueden ser riesgo. La negligencia parental, el abandono afectivo y la ausencia de referentes confiables no son detalles, son condiciones que dejan a la persona más sola, más manipulable, y con menos recursos para pedir ayuda.

·       Cultura, género y estigmas

La cultura decide a quién se cree y a quién se sospecha. Decide qué violencia importa y cuál se minimiza. En el terreno victimológico, los estigmas funcionan como combustible de la vulnerabilidad, tipo: ella lo buscó, él no puede ser víctima, eso pasa por andar en…; esa lógica no solo hiere, bloquea la protección.

Cuando se analiza la vulnerabilidad desde la victimología, resulta indispensable comprender que los factores de riesgo y los factores de protección no operan de manera aislada. Ambos se construyen en escenarios cotidianos, principalmente en la familia y en el entorno social inmediato, donde se forman habilidades, creencias, límites y vínculos que pueden fortalecer o debilitar la capacidad de afrontamiento ante situaciones adversas.

El siguiente video profundiza precisamente en esta dinámica, explica cómo determinadas prácticas familiares, estilos de comunicación, niveles de supervisión y calidad de las relaciones pueden aumentar la exposición al riesgo o, por el contrario, convertirse en verdaderos amortiguadores frente a posibles situaciones de violencia o victimización.

Video 2: Factores exógenos y endógenos víctimización (Torres, 2016).


La vulnerabilidad es una ecuación de interacción

Lo más fuerte y, lo más útil, es comprender que los factores no actúan solos, estos se multiplican. Ejemplo:

-                Una autoestima frágil (interno), más un entorno violento y sin redes (externo), es igual a una mayor exposición.

-      Impulsividad adolescente (interno), más promesas de pertenencia y dinero rápido (externo), es igual a una mayor captación por actores criminales.

-                Trauma previo (interno), más instituciones que humillan o no creen (externo), es igual a un silencio y revictimización.

La vulnerabilidad, entonces, no es significado de debilidad; es estar en una posición donde el costo de resistir es altísimo y la protección es mínima.

 

Propuestas de prevención victimológica

Aquí no es efectivo decir “cuídese”; eso es trasladar la responsabilidad al cuerpo más expuesto. La prevención seria tiene que actuar en dos niveles:

1.             Prevención sobre factores internos:

-      Programas de autoestima, identidad y habilidades para la vida (especialmente en adolescencias).

-              Educación emocional y detección de señales de riesgo (relaciones de control, grooming, amenazas, aislamiento).

-                Atención psicológica accesible para trauma y victimización previa.

-                Entrenamiento en límites, consentimiento, comunicación asertiva y rutas de ayuda.

2.             Prevención sobre factores externos:

-                Medidas comunitarias: iluminación, trasporte seguro, espacios protegidos, vigilancia situacional con enfoque de derechos.

-                Escuela como red real: protocolos, orientación, y respuesta rápida sin culpabilización.

-       Instituciones que no revictimicen: trato digno, acompañamiento, información clara, y reducción de trámites-castigo.

-             Políticas públicas que ataquen la desigualdad y la exclusión (porque la prevención no es cuestión de la policía; es una estructura social).

-                Tecnología como herramienta de protección a la vulnerabilidad.

 

La vulnerabilidad no solo se combate desde la educación o la intervención psicológica; también puede enfrentarse mediante innovación tecnológica diseñada con enfoque de derechos. Un ejemplo reciente lo presenta el medio costarricense Diario Extra, al informar sobre el desarrollo de una aplicación con inteligencia artificial creada para asistir a víctimas de violencia: noticia_internacional

Comprender la vulnerabilidad desde la victimología implica reconocer que no se trata únicamente de características individuales, sino de la interacción constante entre el entorno y la historia personal de cada individuo. Los factores de riesgo noa parecen de forma aislada; se construyen en espacios cotidianos como la familia, la escuela y la comunidad.

Del mismo modo, los factores de protección no son casuales, son el resultado de vínculos saludables, comunicación afectiva y estructuras de apoyo que fortalecen la capacidad de afrontar situaciones adversas.

Para ampliar esta reflexión desde una perspectiva práctica y accesible, comparto el siguiente recurso a audiovisual sobre los factores de riesgo y factores de protección en la familia. Este material permite visualizar cómo determinadas dinámicas familiares pueden incrementar o disminuir la vulnerabilidad frente a eventos de victimización.

Integrar este enfoque resulta clave para entender que la prevención no depende únicamente del individuo, sino de la calidad de los contextos en los que se desarrolla.

Video 2: Factores de riesgo y factores de protección en la familia (Fad Juventud, 2016).


La victimología no está para señalar errores de las víctimas; está para algo más ambicioso, leer los mapas de riesgo y proponer cambios reales. Cuando una sociedad se limita a decir frases como, hubiera…, en realidad está confesando que no quiere mirar lo obvio, que hay vulnerabilidades por desigualdad, cultura de violencia y abandono.

Si de verdad queremos menos víctimas, hay que dejar de pedirle a la gente que sobreviva sola y empezar a construir condiciones para vivir y, que estar seguro y a salvo, no sea cuestión de privilegios de algunos.


 Referencias

Diario Extra. (2025). Aplicación con IA ayuda a víctimas de violencia. Solución digital para abusos en Sudáfrica. [noticia internacional]. Recuperado de https://www.diarioextra.com/noticia/aplicacion-con-ia-ayuda-a-victimas-de-violencia/

Fad Juventud. (2016). Factores de riesgo y factores de protección en la familia. [Video 2, YouTube]. Recuperado de https://youtu.be/N3h_v20IgJg?si=8EtffCP6JBXCS6Jb

Núñez de Arco Mnedoza, J. (2010). Victimología y violencia criminal. Un enfoque Criminológico y Psicológico. Primera ed. La Paz-Bolivia. Recuperado de https://www.academia.edu/download/45954623/Victimologia_NUNEZ.pdf

Psicología de Guatemala. (2018). ¿Qué es la victimología?. [Ilustración, 1]. Recuperado de https://psicologia-en-guatemala.webnode.es/l/%C2%BFque-es-victimologia/

Rivera Hernández, V. Y. (2025). Perfil victimológico de adolescentes reclutados por el crimen organizado. Recuperado de https://revista.ucs.edu.mx/wp-content/uploads/2025/11/127-Perfil-victimologico-de-adolescentes-reclutados-por-el-crimen-organizado-2.pdf

Salinas Cardona, M. D. L. Á. (2024). Debilidades Identificadas por Adolescentes que son Factores que Incrementan su Vulnerabilidad para ser Víctimas de Violencia. Revista Tecnológica-Educativa Docentes 2.0 (RTED)17(2), 19. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9970259

Torres, G. (2016). Factores exógenos y endógenos víctimización. [Video 1, YouTube]. Recuperado de https://youtu.be/zxv5pKMLm7I?si=ezWv0ZJGsUFA0y2k

jueves, 12 de febrero de 2026

Clasificación doctrinaria de las víctimas según Mendelsohn, Von Henting y Wolfgang

 

Clasificación doctrinaria de las víctimas según Mendelsohn, Von Henting y Wolfgang

Ilustración 1: Hans Von Henting. The criminal & his victim: Studies in the sociobiology of crime. (Amazon, 1996-2026).


¿Por qué se sigue hablando de tipologías?

Clasificar víctimas no es un ejercicio sobre el dilema de etiquetar personas. En victimología, una tipología sirve (cuando se usa con ética y prudencia) para ordenar variables, detectar patrones de vulnerabilidad, distinguir contextos y, sobre todo, afinar respuestas institucionales.

El inconveniente aparece cuando la clasificación se convierte en un atajo moral, por ejemplo: cuando se usa para medir merecimientos, para relativizar el daño o para trasladar la carga del hecho a la persona afectada. En palabras sencillas; una tipología puede ser una herramienta científica o poder ser una coartada.

Por lo tanto, en esta entrada no se pretende revivir clasificaciones clásicas como si fueran dogma. La esencia es aún más “incomoda” (o más útil): mostrar qué aportan, dónde fallan y cómo se pueden leer hoy sin traicionar el estándar básico que ya se viene plasmando en ideales concretos en el blog, resumido en:

La victimología es ciencia, sí, pero también es un marco crítico que obliga a pensar sobre el daño, derechos y respuesta institucional.


Von Henting: la víctima como foco de vulnerabilidad (y el riesgo de llegar a naturalizarla)

Hans Von Henting aparece en la historia de la victimología con una idea clara y fuerte. El plantea que determinadas condiciones personales y contextuales pueden aumentar la exposición de algunas personas a situaciones de riesgo, lo que incrementa su probabilidad de ser victimizadas dentro de dinámicas delictivas, sin que ello implique atribuirles responsabilidad por el daño sufrido (Mena & Soto, 2025, p. 179).

La utilidad principal de Henting, vista actualmente, es que obliga a abandonar una visión mecánica del delito. Su propuesta sugiere que la victimización no se distribuye al azar ya que hay condiciones sociales, relacionales y situacionales que aumentan el riesgo.

Desde el análisis preventivo, su idea es muy valiosa, ya que permite identificar entornos donde la protección debe reforzarse (personas aisladas, dependientes, expuestas por circunstancias laborales, comunitarias o familiares).

El problema puede aparecer cuando este enfoque se usa mal, por ejemplo, cuando la vulnerabilidad se transforma en explicación suficiente y la responsabilidad se desliza, silenciosamente, del agresor hacia la víctima. Esa errónea interpretación suele operar con frases socialmente comunes, como el: “se expuso”, “no se cuidó”, “andaba donde no debía”.

En la victimología científica y ética, esto es inaceptable por una razón simple, la vulnerabilidad describe condiciones, no asigna culpabilidad. La exposición al riesgo no crea el delito; lo que crea el delito es la acción del agresor en un contexto donde, a menudo, fallan los controles sociales, comunitarios e institucionales.

Por lo tanto, al usar a Von Henting para hablar de la víctima, debe ser bajo una regla práctica, en la cual su tipología solo sirve si se traduce en prevención y protección, no en estigma. En resumen, su valor está en orientar políticas (alertas, cuidados, redes, protocolos), nunca en disminuir derechos o credibilidad.

En este video se ofrece una presentación audiovisual didáctica sobre los conceptos fundamentales de la victimología, según la propuesta de Henting:

Video 1: HANS VON HENTING (Roa, 2020).


Mendelsohn: clasificación por culpabilidad y el punto más delicado de la victimología clásica

Haciendo una paráfrasis de los autores Mena & Soto (2025, p. 180-181) Mendelsohn introdujo el concepto de victimización primaria, orientado al análisis de los factores que incrementan la vulnerabilidad de las personas frente al delito. Su planteamiento se centra en identificar cómo determinadas acciones, comportamientos o condiciones individuales, en interacción con el entorno social, pueden generar escenarios de mayor exposición al riesgo delictivo, sin que ello implique, en principio, una culpabilización de la víctima.

Desde este punto de vista, la victimización primaria no busca trasladar la re4psonsabilidad del delito a la persona afectada, sino comprender los patrones de victimización y sentar las bases para estrategias de prevención más completas. Solo en escenarios teóricos específicos (cuando la conducta de la víctima resulta equiparable a la del autor del delito) se abre el debate penal sobre una eventual corresponsabilidad, conforme a la teoría de la imputación objetiva y las nociones de autopuesta en peligro o acción a propio riesgo; sin embargo, estos supuestos no constituyen el núcleo de la victimología mendelssohniana, sino una discusión excepcional dentro del ámbito penal.

En consecuencia, el aporte central de Mendelsohn debe leerse hoy como un enfoque preventivo, orientado a reducir riesgos y fortalecer la protección, evitando interpretaciones que conviertan el análisis de vulnerabilidad en un mecanismo de estigmatización o revictimización.

A continuación, se ancla el video sobre las tipologías victimológicas de Mendelsohn, el cual expone las propuestas del autor, acercando de forma didáctica conceptos que son esenciales para comprender cómo se clasifican y analizan las víctimas según su teoría dentro del marco clásico de la victimología.


Video 2: Tipologías victimológicas, Benjamin Mendelsohn (Consorcio Legal del Centro, 2024). 


Wolfgang: tipologías que describen procesos de victimización

Según lo expuesto en lectura de los autores Mena & Soto (2025, p. 182) Wolfgang es presentado con una clasificación que distingue victimización primaria, secundaria y terciaria, además de victimización mutua y escenarios de “no victimización” (crimen sin víctima).

Marvin Wolfgang conecta muy bien con el giro contemporáneo que ya se viene construyendo en el presente blog: el daño no finaliza en el hecho inicial. Su clasificación permite entender que una persona puede ser víctima del agresor (victimización primaria), y después víctima del sistema (victimización secundaria), y finalmente víctima de efectos sociales más amplios o prolongados (terciaria), como estigmas, exclusión, pérdidas económicas o fracturas comunitarias.

Asimismo, cuando se habla de victimización mutua, se abre una herramienta para comprender donde hay conflictividad recíproca sin caer automáticamente en el esquema de una víctima totalmente pasiva/ agresor totalmente activo. Esto puede servir para analizar la violencia situacional, peleas, riñas o contextos donde la distinción penal clásica no explica toda la dinámica; bien aplicada, esta idea no culpa a nadie, únicamente describe escenarios complejos para intervenir mejor.

Ahora bien, uno de los puntos delicados se concentra en el crimen sin víctima. Ese concepto puede ser útil para describir ciertos delitos donde no se identifica un sujeto pasivo individual, por ejemplo, algunas conductas relacionadas con drogas o moral pública en debates doctrinales.

Así mismo, puede ser usado como argumento para invisibilizar daños reales cuando la víctima es difusa o colectiva, como los delitos ambientales, corrupción, fraudes masivos, explotación laboral o prácticas corporativas abusivas. Ahí sí hay víctimas, solo que no siempre aparecen con nombre y apellido en la escena penal.

Por lo tanto, la lectura contemporánea debe ser muy cautelosa ya que al usar el concepto de “sin víctima” esto se puede prestar para negar afectaciones, deja de ser tipología científica y se convierte en política del silencio. En victimología, el daño existe, aunque el sistema no lo individualice fácilmente.


Análisis comparativo

Vistos en conjunto, estos autores construyen una genealogía. Iniciando por el foco en rasgos y vulnerabilidad (Von Henting), pasando por categorías ligadas a participación y culpabilidad (Mendelsohn), hasta un enfoque más procesual y sistémico (Wolfgang).

Ese recorrido muestra algo importante: la victimología no nació perfecta; nació en disputa con el derecho penal, y por ello, arrastra tensiones entre ciencia, moral y política criminal.

Lo que actualmente se necesita es la conservación de aquello que sirve y corregir lo que daña:

-       Conservar: la capacidad de identificar patrones, escenarios de riesgo y procesos de revictimización.

-  Corregir: cualquier lenguaje que degrade derechos, traslade culpa o legitime negligencias institucionales.

A finales del 2025, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) hizo un llamado renovado a la comunidad internacional para consolidar décadas de avances en los derechos de las víctimas. Este hito marcó cuarenta años desde la Declaración de Principios Básicos de Justicia para Víctimas de Delitos y Abusos de Poder, un instrumento que cambió la forma de concebir la justicia al poner a las personas dañadas en el centro de las políticas públicas y las respuestas penales.

Sin embargo, la UNODC advierte que, a pesar del progreso y de la adopción de marcos normativos más amplios, millones de víctimas en todo el mundo aún enfrentan barreras para acceder a la justicia, recibir asistencia adecuada y ver garantizados sus derechos fundamentales.

La noticia internacional destaca, así, la necesidad de transformar ese reconocimiento doctrinario en medidas efectivas que eliminen la brecha entre compromiso formal y la experiencia real de las víctimas: ONU_noticia


Propuesta práctica para usar las tipologías sin revictimizar


Propuesta práctica para usar las tipologías sin revictimizar

1.    Regla de derechos: ninguna tipología puede disminuir el acceso a verdad, justicia, protección o reparación.

2.    Regla de prevención: si la categoría no ayuda a prevenir o proteger, no aporta.

3.    Regla de contexto: nunca explicar el daño solo por variables individuales; siempre considerar entorno, poder, estructura y fallas institucionales.

4. Regla de lenguaje: reemplazar “culpa” por “condiciones de exposición”, “factores situacionales”, “dinámicas de riesgo”.

5.    Regla de responsabilidad institucional: cuando el sistema humilla, dilata, ignora o expone, el foco analítico debe subir al Estado y sus prácticas.

De manera concluyente a esta entrada, la victimología como ciencia no puede limitarse a nombrar categorías, debe producir comprensión útil del daño y orientar respuestas. Von Henting, Mnedelsohn y Wolfgang aportaron marcos que siguen siendo relevantes, pero solo si se leen con cuidado y ética.

Clasificar puede servir para proteger y prevenir; también puede servir para estigmatizar y negar. La diferencia no está en el autor que se cite, sino en el uso; una victimología seria no clasifica para juzgar, clasifica para intervenir mejor y para exigir al sistema que responda sin revictimizar.




Referencias

Amazon. (1996-2026). Hans Von Henting. The criminal & his victim: Studies in the sociobiology of crime. [Ilustración, 1]. Recuperado de https://www.amazon.com/-/es/criminal-his-victim-Studies-sociobiology/dp/0805206140

Consorcio Legal del Centro. (2024). Tipologías victimológicas, Benjamin Mendelsohn. [Video 2, YouTube]. Recuperado de https://youtu.be/3HAnEp7gXzI?si=S21Yv5FMFOG3olOK

Mena Herrera, J. B., & Soto Barrios, A. F. (2025). Victimología: paradigmas criminológicos, corrientes teóricas y su impacto en el derecho penal colombiano. Misión Jurídica18(29). Recuperado de https://doi.org/10.25058/1794600X.2588

Naciones Unidas. (UNODC). (2025). 2025 y más allá: Construyendo sobre cuatro décadas de derechos de las víctimas. Oficina contra la Droga y el Delito. [Noticia, 1]. Recuperado de https://www.unodc.org/unodc/en/justice-and-prison-reform/accesstojusticenews/2025/2025-and-beyond_-building-on-four-decades-of-victims-rights.html

Roa Orozco, M. (2020).  HANS VON HENTING. [Video 1, YouTube]. Recuperado de https://youtu.be/CAfiAsxaBIA?si=kLpBXz2bZ0kayc2s

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