sábado, 14 de febrero de 2026

Diferencia entre victimización secundaria y revictimización

 

Diferencia entre victimización secundaria y revictimización

Ilustración 1: No revictimizar a la víctima. ¿Qué es la doble victimización en los procesos judiciales? (Cenit psicólogos, 2018).


A veces creemos que el daño de una víctima se aplica solo por lo que hizo el agresor. Pero hay una realidad más incomoda, muchas personas sobreviven al hecho delictivo; y luego deben sobrevivir al camino institucional que se supone que las protege.

Denunciar, pedir ayuda, declarar, repetir la historia, esperar, escuchar dudas veladas, sentir el juicio moral, toparse con trámites fríos o miradas de sospecha (todo esto puede convertirse en otra forma de daño). Y cuando ese daño proviene de quienes deberían garantizar derechos, el golpe es doble, porque no solo duele, también rompe la confianza.

En victimología, este tema exige precisión. No es lo mismo hablar de victimización secundaria que de revictimización, aunque en la práctica se mezclen y hasta se confundan en medios, instituciones y conversaciones cotidianas; si las confundimos, diagnosticamos mal; y si diagnosticamos mal, intervenimos peor.

Hoy quiero dejar clara esa diferencia, pero no desde una definición vacía, sino desde lo que realmente importa (cómo se produce el daño, quién lo causa, en qué momento ocurre y qué medidas lo previenen). 


Dos conceptos que se parece; pero no son iguales

1.             Victimización secundaria:

La victimización secundaria se refiere a los daños que sufre la víctima cuando interactúa con el sistema penal o con instituciones de atención. No nace del delito en sí, sino del después: del trato, los procedimientos, los tiempos, los prejuicios, la burocracia y la forma en que la víctima es escuchada o desacreditada.

Una manera muy clara de entenderlo es esta; la victimización secundaria ocurre cuando el proceso, en vez de aliviar, se convierte en una experiencia frustrante y desgastante, por el choque entre lo que la víctima espera (protección, respeto, reparación) y lo que recibe (dudas, trabas, exposición, lentitud).

Así lo formula el enfoque jurídico que desarrolla Tordable, al indicar que el “El concepto de victimización secundaria engloba aquellos daños ocasionados en la víctima del delito cuando la misma interacciona con el sistema penal”. (2022, p. 4).

2.             Revictimización:

La revictimización es un concepto más amplio y peligroso; describe la repetición del daño, el hecho de que la persona vuelva a experimentar victimización, sea porque:

·       Se le expone innecesariamente al recuerdo traumático.

·       Se le obliga a relatar una y otra vez.

·       Se le culpa o se le humilla.

·       Se le deja sin protección y vuelve a sufrir hechos o amenazas.

·       O se reabre el daño por prácticas institucionales, sociales o mediáticas.

Puede ocurrir dentro del sistema de justicia, pero también fuera (familia, comunidad, redes sociales, medios de comunicación). Por eso, revictimizar no es solo hacer sentir mal; es reactivar el trauma, aumentar la vulnerabilidad y reforzar el daño.

Diferencia central

A-            Victimización secundaria: daño causado por el contacto con instituciones (policía, fiscalía, juzgado, medicina legal, servicios sociales, etc.).

B-            Revictimización: daño que se repite o se multiplica (y puede incluir victimización secundaria, pero no limita a ella).

La victimización secundaria es una categoría de origen (¿de dónde viene el daño?).

La revictimización es una dinámica de repetición (¿el daño se reabre o se aumenta?).

Por eso, hablar solo de revictimización puede ocultar responsabilidades; porque suena a algo que pasa, como si fuera inevitable. En cambio, hablar de victimización secundaria obliga a mirar el foco: qué institución, qué práctica y qué operador está generando el daño.


¿Cómo se ve en la vida real?

Ejemplos típicos de victimización secundaria:

·               Una víctima llega a denunciar y se le interroga con tono incrédulo, como si estuviera probando algo.

·               Se le pide que repita el relato en múltiples oficinas sin coordinación.

·               Se le expone al agresor en pasillos o salas de espera.

·               Se filtra información del caso.

·               Se le tarta con frialdad o se le regaña por no haber hecho “x” cosa.

Este tipo de prácticas encajan con lo que Díaz describe como actuaciones revictimizantes “(…) respuestas poco empáticas de los funcionarios, demora y burocracia en los procesos legales” (2025, p. 7). Además de estereotipos que afectan la credibilidad percibida de la víctima.

Ejemplos típicos de revictimización:

·     La víctima declara y, meses después, le piden volver a contar todo porque el expediente no quedó claro.

·       En redes sociales se divulga su nombre, fotos o detalles del caso.

·       Su familia o comunidad la culpa ¿para qué andaba allí?, o, “eso le paso por…”.

·       El agresor vuelve a amenazarla y el sistema no activa medidas oportunas.

La revictimización puede incluir al sistema, pero también puede venir de la sociedad. Es el daño que no se cierra; es el trauma que se reabre.

En el análisis de la revictimización no basta con entender los conceptos en abstracto; también es clave visualizar cómo estos fenómenos impactan de forma concreta en la vida de las personas que atraviesan procesos de atención, denuncia y búsqueda de justicia. El siguiente recurso audiovisual aborda precisamente esa dimensión vivencial (la experiencia subjetiva de quienes han sido víctimas) y lo hace desde un enfoque narrativo que permite percibir no solo la secuencia de hechos, sino también las emociones, los vacíos institucionales y los puntos de quiebre donde el sistema puede dañar más allá del daño inicial.

El video no solo ilustra en términos accesibles qué significa ser víctima en el sentido psicológico y social; también abre una ventana para reflexionar sobre la distinción entre victimización secundaria y revictimización, conceptos que son centrales en esta entrada y que, muchas veces, se confunden fuera del ámbito académico.

Al integrar esta pieza audiovisual, no solo se refuerza el contenido técnico que venimos discutiendo, sino que también invitamos a nuestros lectores a conectar la teoría con la experiencia humana, ampliando la comprensión de lo que implica ser vulnerado más de una vez por el sistema o por las dinámicas sociales que rodean el proceso de atención de la víctima.

Video 1: Victimización secundaria: errores frecuentes y buenas prácticas profesionales (LISA Institute, 2026).


La victimización institucional

Hay una frase que, aunque dura, explica muy bien por qué este tema es tan serio. Barbirotto retoma la idea de que el daño no se agota en el delito, porque las instituciones pueden multiplicarlo:

En muchas oportunidades el daño que experimenta la víctima no se agota en la lesión o peligro del bien jurídico. En ocasiones, las instituciones que tienen a su cargo la prevención y la represión de las conductas delictivas, multiplican y agravan el mal que produce el delito mismo. (s. f., p. 6)

Pasos rápidos para diferenciarlos

1-             Pregunta 1: ¿Quién causa el daño?

Si la respuesta es una institución, operador o procedimiento: piensa en victimización secundaria.

Si la respuesta es varias fuentes, se repite, se reabre: piensa en revictimización.

2-             Pregunta 2: ¿El daño se está repitiendo o aumentando?

Si sí: hay revictimización (aunque el origen sea secundario, social o mixto).

Si no necesariamente, pero el trato institucional fue dañino: hay victimización secundaria.

Análisis crítico

A esta autora le parece clave decirlo así: cuando una institución usa el término revictimización como etiqueta general, puede estar evitando mirar su propia conducta. Porque revictimizar suena abstracto. Pero la victimización secundaria se concreta en decisiones humanas, por ejemplo, cómo se entrevista, cómo se espera, cómo se protege, cómo se informa, cómo se cree o se duda, cómo se habla.

Y eso conecta con una exigencia mínima de justicia; no basta con tramitar el caso; hay que evitar que el proceso sea un castigo adicional.

La prevención de la revictimización no se limita al trato en juzgados o fiscalías; también implica garantizar que los espacios públicos (especialmente aquellos destinados a la formación de niñas, niños y adolescentes) sean entornos seguros. En Costa Rica, el Consejo Universitario de la Universidad Nacional emitió recientemente un pronunciamiento sobre la necesidad urgente de fortalecer la seguridad y la paz en instituciones de educación pública, reconociendo que la violencia en estos espacios no solo se compromete el bienestar inmediato, sino que puede generar daños emocionales y sociales de largo alcance.

Desde una perspectiva victimológica, este llamado institucional adquiere un significado profundo, cuando el Estado no garantiza condiciones mínimas de seguridad, aumenta la exposición al riesgo y se abren escenarios donde el daño puede repetirse o agravarse. En ese sentido, la protección estructural no es solo política pública; es una estrategia directa para evitar procesos de revictimización en contextos educativos. noticia


Propuestas para prevenir ambas

·               Entrevista única y coordinada (cuando sea posible)
Reducir repeticiones innecesarias del relato; cada repetición sin sentido forense es una puerta a la revictimización.
·               Enfoque trauma-informado
No es ser amable, es comprender memoria traumática, tiempos emocionales, disociación, vergüenza y miedo. Cambia el modo de preguntar y de interpretar silencios.
·               Protocolos de trato y lenguaje
Evitar preguntas culpabilizantes, morales o insinuaciones. La neutralidad no es frialdad; es respeto técnico.
·               Protección real y rápida
Si hay riesgo, la protección no puede depender de trámites lentos; la espera también victimiza.
·               Cuidar la privacidad
Filtraciones, exposición mediática o institucional; todo eso revictimiza. Punto.
·               Acompañamiento psicológico durante el proceso
No como extra, sino como parte del acceso a la justicia.
 
Una justicia que obliga a la víctima a pagar emocionalmente por denunciar no es justicia completa. Yun sistema que normaliza prácticas revictimizantes termina produciendo un efecto perverso, ejemplo, menos denuncias, más impunidad, más aislamiento, más desconfianza social.
Diferenciar victimización secundaria de revictimización no es capricho académico. Es una herramienta para exigir mejores prácticas, para nombrar responsabilidades y para construir una atención digna; porque si el delito rompe, el sistema no debería terminar de quebrar.



Referencia

Cenit psicólogos. (2018). No revictimizar a la víctima. ¿Qué es la doble victimización en los procesos judiciales?. [Ilustración, 1]. Recuperado de https://cenitpsicologos.com/no-revictimizar-a-la-victima-que-es-la-doble-victimizacion-en-los-procesos-judiciales/

Díaz Ortiz, D. V. (2025). Consecuencias Psicológicas más reportadas sobre la victimización secundaria en personas que atravesaron procesos judiciales en América y Europa. Recuperado de  https://repositorio.uisek.edu.ec/handle/123456789/5751

LISA Institute. (2026). Victimización secundaria: errores frecuentes y buenas prácticas profesionales. [Video, YouTube]. Recuperado de https://youtu.be/WNZ4d3JvzTU?si=Ahfsq-qdBaoJ8w2C

Mansilla Mellado, S. (2018). ¿Qué es la victimización secundaria?. Recuperado de https://uvadoc.uva.es/handle/10324/59669

Ortiz Cubero, L. (2025). Por la seguridad y la paz en las instituciones de educación pública costarricense. UNA. [Noticia]. Recuperado de https://www.unacomunica.una.ac.cr/index.php/diciembre-2025/6527-por-la-seguridad-y-la-paz-en-las-instituciones-de-educacion-publica-costarricense


1 comentario:

  1. Hola, compañera Alisson Soto, me pareció muy interesante tu blog sobre las diferencias entre victimización secundaria y revictimización. Creo que enfatizar cómo estos conceptos no solo son teóricos, sino que tienen implicaciones prácticas muy profundas, ayuda a entender mejor por qué es tan importante que las instituciones adopten prácticas respetuosas y sensibles hacia las víctimas. Coincido en que la victimización secundaria se refiere a los daños que sufre la víctima por el trato institucional, y que esto puede generar un daño adicional cuando el sistema judicial no es capaz de ofrecer una atención adecuada o empática. Por otro lado, la revictimización que puede ocurrir tanto dentro como fuera del sistema judicial implica que la víctima vuelve a experimentar el trauma de forma reiterada, a veces por la exposición pública, por las respuestas insensibles o incluso por la culpa social que a veces recibe.
    Me parece muy valioso que también hayas mencionado la importancia de prevenir ambos tipos de daño, especialmente en espacios donde las víctimas deben sentirse seguras y respaldadas. La idea de aplicar un enfoque trauma-informado y protocolos que promuevan el respeto y la confidencialidad son pasos fundamentales para evitar que el proceso de denuncia vuelva a ser una fuente de daño. Además, considero que la prevención debe ir más allá de las instituciones y llegar a la sociedad en general, promoviendo una cultura que apoye a las víctimas y que elimine prejuicios, estereotipos y discursos que culpabilizan o minimizan su dolor. Al respecto Gorra, (s.f) indica que, “En ocasiones, las instituciones que tienen a su cargo la prevención y la represión de las conductas delictivas multiplican y agravan el mal que produce el delito mismo” (p.19).
    También, cabe destacar que la sensibilización y la capacitación del personal que trabaja con víctimas deberían ser prioridades, para que puedan reconocer cuándo están siendo revictimizado, aunque sin intención, y corregir esas prácticas. La conclusión de que una justicia efectiva no solo implica sancionar al agresor, sino que también respete y proteja la integridad emocional de quien ha sufrido.
    Por otro parte también deberíamos mencionar como los medios de comunicación participan en este tipo de indiferencia hacia las victimas principalmente a través de la forma en que difunden y tratan la información relacionada con los delitos y las víctimas. Esta influencia puede ser tanto negativa como positiva, dependiendo de la sensibilidad y responsabilidad con que se maneje la noticia. la cobertura mediática sensacionalista, morbosa o imprecisa puede profundizar el sufrimiento de la víctima, vulnerando su dignidad y privacidad. La exposición mediática puede hacer que la víctima se sienta juzgada, humillada o culpada, generando una forma de revictimización secundaria que afecta su bienestar emocional y social.
    Los medios tienen la capacidad de moldear la percepción pública, influyendo en cómo la sociedad entiende y reacciona ante eventos traumáticos. Las historias presentadas pueden generar empatía y solidaridad, pero también pueden perpetuar estereotipos, sensacionalismo y revictimización. Por lo tanto, es crucial que consideren cuidadosamente como presentan las historias que involucran a las víctimas. (Rochin, 2023.prr.11).

    Referencias Bibliográficas:
    Gorra, D. G. (s.f). Reflexiones sobre la víctima en el proceso penal y frente a la teoría del delito. Universidad Católica de Cuyo. Recuperado de:
    https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/2110612/mod_resource/content/1/Reflexiones%20sobre%20la%20v%C3%ADctima....pdf
    Rochín del Rincón, J. (2023). Los medios de comunicación y su responsabilidad con las víctimas. La Silla Rota. Recuperado de:
    https://lasillarota.com/opinion/columnas/2023/8/16/los-medios-de-comunicacion-su-responsabilidad-con-las-victimas-443001.html

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